BIRDMAN Y LA INDUSTRIA DEL CINE

Luis M. Leyva

 

En 2014, al mismo tiempo que era premiado y reconocido por la industria de cine estadounidense, Alejando G. Iñarritu atacaba y criticaba ferozmente a los mismos que le premiaban. Cuestionaba sus formas y métodos de producción, la poca o nula libertad creativa que se le entrega a los directores, los cuales muchas veces son reducidos a títeres de los grandes estudios que buscan contar una historia mayor a la que quisiera la voz individual. Todo esto a través de una sátira que saca a flote las falencias que los grandes críticos, pensadores y teóricos del cine, ya han reflexionado antes sobre el Hollywood actual. Birdman fue ese grito en contra de este cine sobre explotado, el cine de superhéroes.

 

Iñarritu explora la vida de un actor que décadas atrás había interpretado un superhéroe famoso, mismo que lo encasillo el resto de su carrera, y lo aterrorizó bajo la idea de pensar que nunca podría hacer algo mejor en su vida. Birdman se apoya de dos importantes pilares, por un lado la vida e historia de Riggan Thomson tratando de superar su pasado que más allá de darle gloria, lo ha dejado completamente en la decadencia. Por otro lado, y mucho más importante, la versión paródica del director acerca del cine actual.

Iñarritu reflexiona continuamente sobre los mismos clichés en los que se ha construido en los últimos años el cine de superhéroes. Por ejemplo, en la escena donde Birdman, como alter-ego de Riggan, le habla directamente a él y a la audiencia. Abiertamente los expone, mientras también nos echa en cara lo que nosotros mismos hemos provocado. En una escena estrafalaria llena de explosiones y disparos, Birdman, que se concibe como un ente con la función de representar el cine actual, predica: “Dale a la gente lo que quiere: pornografía clásica y apocalíptica […] Mira a esa gente, mira sus ojos, les brillan los ojos. Adoran esta mierda. Adoran la sangre, adoran la acción. No esta basura habladora, deprimente, filosófica.”.

En ese momento, Iñarritu, cuestiona a la misma industria que le ha acogido, y también cuestiona a la audiencia que le ha aplaudido. Abiertamente, Birdman no es solo una película que cuenta la decadencia de un gran actor que ha decaído; tampoco es únicamente un filme bellamente fotografiado y técnicamente muy audaz por su ilusión de un único plano secuencia; si no que es una crítica y reflexión sobre el cine actual, donde, como lo he dicho antes cuando he hablado del cine de superhéroes, el autor comienza a desaparecer y la figura del director de cine se convierte únicamente en un realizador sin poder hablar con voz individual, y en esa industria silenciosa, Iñarritu encontró un lugar donde pudo gritar todo lo que considera está mal con el cine actual.

luis@cchfilmfest.com

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