CORALINE Y LA PUERTA SECRETA

 

 

Adriana Collado Escobar

 

“Ella quiere algo que amar… creo. Algo que no sea como ella. O tal vez lo único que quiere es algo de comer”.

El año 2009 fue muy importante para la industria del stop motion ya que gracias a la película dirigida por Henry Selick, Coraline y la puerta secreta, se demostró que dicha técnica de animación seguía vigente y que era capaz de lograr películas exitosas que gustaran a grandes y pequeños por igual.

 

El argumento

Originalmente pensada como un live-action, esta película muestra la historia de Coraline Jones (Dakota Fanning), una niña de 11 años que ve como su vida cambia por completo al mudarse a otro estado. Sin sus amigos y nadie conocido cerca, Coraline se enfoca en explorar lo que la rodea mientras intenta por todos los medios que sus padres –absortos en el trabajo—le presten atención.

Sin embargo, la joven pronto descubre que la nueva casa tiene un pasadizo que la transporta, a ella y sólo a ella, a un mundo alterno con unos padres que, aunque tienen botones en lugar de ojos, le prestan atención y viven para complacer todos sus caprichos a diferencia de los que tiene en el mundo real.

Pero algo pasa y Coraline comienza a sospechar que hay algo extraño en ese maravilloso mundo alterno y que su “otra madre” puede no quererla tanto como dice, lo que la llevará a crear alianzas inesperadas para encontrar la verdad.

La música

A cargo del compositor francés Bruno Coulais, la banda sonora de la película es uno de sus más grandes aciertos, ya que marca una diferencia tangible entre los espacios del mundo real y del alterno a través de la música o la ausencia de ella.

En escenas rutinarias del mundo real, Coulais agrega melodías un tanto monótonas que chocan con la música excesivamente feliz, frenética y un tanto misteriosa del otro mundo, lo que nos hace sentir que hay algo raro con ese lugar. Asimismo, la melodía soñadora y alegre que acompaña a Coraline difiere de la que acompaña a la “otra madre”, que parece más una canción de cuna deformada.

¿Película para niños?

Esta película demuestra que las cintas en stop motion no son exclusivas para niñas y niños. Idea que se refuerza por una serie de escenas, un tanto tétricas y explícitas, que llevaron a varios países a asignarle una clasificación PG (Bajo supervisión paterna) aunque en México fue catalogada como un filme para todo público (clasificación A).

En resumen

Coraline y la puerta secreta es una película que vale la pena ver durante la temporada de Halloween por la mezcla de su narrativa circular, una acertada musicalización y buena animación. Además, es grata compañera de otras películas de stop motion del estilo, como El cadáver de la novia y El extraño mundo de Jack.

comunicacion@cchfilmfest.com

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