EL TERROR EN EL MUNDO PATRIARCAL

Adriana Collado Escobar

 

“¿Sabes lo difícil que es progresar como independiente? Hay muchos de nosotros y todos somos lindos. Y si no estás en las listas o haces la música de alguna película idiota estás arruinado, ¿Entiendes? Satán es nuestra única esperanza”

 

Octubre es el mes del horror y las cosas sobrenaturales, y es por esa razón que la columna de este mes está enfocada en películas ad hoc a la época. Para esta ocasión, decidí enfocarme en una que, si bien durante su estreno en cines a finales del 2009 no tuvo gran éxito en taquilla, ha ganado bastante popularidad en los últimos años gracias a una serie de posts virales en Instagram con sus frases más representativas y la temática LGBT+: Jennifer´s Body.

En español Diabólica tentación, la cinta fue dirigida por Karyn Kusama (Girlfight, The invitation) y protagonizada por unas jóvenes Megan Fox (Transformers), en el papel de Jennifer y Amanda Seyfried (Les Misérables, Mamma Mia!), en el papel de Needy, un par de mejores amigas que ven su relación en peligro con una serie de sucesos sobrenaturales que las obligan a elegir entre el bien y el mal.

Jennifer convence a Needy de acompañarla a la presentación de una banda de rock independiente en el bar local. Todo parece indicar que será una noche de viernes normal cuando las jóvenes se ven envueltas en un incendio catastrófico del que logran escapar apenas con vida. Presa de estrés post-traumático, Jen decide subir a la camioneta de la misteriosa banda ante el desconcierto de Needy, quien opta por volver sola a casa antes de ir con los desconocidos.

Pasado el shock inicial, Jennifer se ve atrapada, amordazada y ofrecida como sacrificio de un premeditado ritual demoníaco orquestado por la banda. La concepción de la pureza y la virginidad juegan un papel fundamental en la historia, y una mentira en el momento menos indicado terminará con la vida de la adolescente a manos de los músicos. Pero algo inesperado ocurre y, pese a la gravedad de sus heridas, la joven vuelve a la vida acompañada por el espíritu de un ente demoníaco sediento de sangre.

La violencia contra las mujeres es un tema constante al que las protagonistas se enfrentan en diversas formas, desde los “inocentes” insultos a su apariencia (a.k.a. violencia psicológica) hasta representaciones físicas drásticas como el asesinato (a.k.a. violencia feminicida). Es de las pocas películas que abordan el tema de la bisexualidad sin volverlo un cliché y que demuestra que las relaciones de codependencia también ocurren entre amigas.

Además, la diabólica Jennifer se aprovecha de la dinámica patriarcal para pasar desapercibida porque, aunque ella es la asesina, la población da por hecho que las muertes son obra de un hombre, lo que la deja fuera del ojo público.

Mención especial merece la parte final de la película porque muestra, como en infinitos casos de la vida real, la forma en que los asesinos se salen con la suya sin remordimiento y gozando de vidas plenas hasta que las personas afectadas toman justicia por su cuenta al no encontrar otra forma de hacer justicia.

comunicacion@cchfilmfest.com

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