HILDA

 

 

Adriana Collado Escobar

 

En el año 2014 se estrenó la película Hilda, ópera prima del director y escritor regiomontano Andrés Clariond, que enmarca un tema muy recurrente en el cine mexicano: el choque entre ricos y pobres.

 

Hilda (Adriana Paz) es contratada como niñera de la familia Le Marchand. Sin embargo, pronto descubrirá que sus labores son otros cuando su patrona, Susana (Verónica Langer), sufre una crisis de identidad al ver que sus ideales de joven izquierdista fueron reemplazados por la comodidad de pertenecer a una familia adinerada y poderosa.

A lo largo de la historia se puede ver el declive emocional y mental de Susana; Víctima de abuso psicológico por parte de su esposo e ignorada por su hijo, torna sus atenciones hacia su más reciente adquisición: Hilda. Pero esas atenciones toman un rumbo enfermizo cuando Susana trata de ser como su empleada y volverse su prioridad prohibiéndole salir de la casa y hablar con su familia.

La familia deja muy clara la forma en la que ve a sus subordinados –y a los que no tienen su posición económica—por la forma en que se expresan: El esposo, por ejemplo, cambia de lugar a sus trabajadores de la fábrica para que “los feos” no se puedan ver; el junior de la familia, que quiere ser escritor, habla en sus poemas de los problemas sociales del país sin saber exactamente cuáles son y Susana ve a su servidumbre como estampitas para completar su álbum, como objetos coleccionables y a su disposición. Todo legitimado por la planta entera de trabajadores que no dicen nada para no perder su trabajo.

Con buenas actuaciones y un final que te deja intranquilo, Hilda es una buena opción para disfrutar y ver lo que la gente que tiene dinero es capaz de lograr y lo difícil que es hacerle frente a ese poder.

comunicacion@cchfilmfest.com

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